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UNIVERSIDAD

UFLO - Prevención Social Educativa

El lunes 27 de octubre de 2014 se realizó el Simposio “¿Cómo prevenir el avance del narcotráfico?”, en el Teatro Santa María de la Ciudad de Buenos Aires. La UFLO está entre las universidades privadas que organizaron este evento, conjuntamente con la Academia Nacional de Educación. Academia Nacional de Ciencias de la Empresa. Sindicato de Empleados y Obreros de la Enseñanza Privada. Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC). Junta Coordinadora de Asociaciones de la Enseñanza Privada (COORDIEP).  El evento contó con 30 destacados expositores nacionales e internacionales de diferentes disciplinas, y con la participación de más de 1.000 personas que asistieron al evento para capacitarse y compartir opiniones acerca de cómo combatir este flagelo.

Este Simposio dio lugar al trabajo conjunto de sus organizadores para la creación de un Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR), para el cual se conformaron comisiones de trabajo.

La Comisión Prevención Social Educativa (CPSE) quedó integrada por: Comisión Nacional de Educación, la CONSUDEC, la COORDIEP y la UNIVERSIDAD DE FLORES.

En este espacio nos proponemos concentrar información, actividades y trabajos académicos, de investigación y extensión referidos a la Prevención Social Educativa desarrolladas por la UFLO, la CPSE y el OPRENAR.

Actividades que viene desarrollando la UFLO desde 1997:

1.- Desde 1997 se dicta la Tecnicatura Universitaria en Prevención de la Drogadicción, que tiene una carga horaria de 1875 horas, se cursa en 2 años y medio por modalidad presencial y tiene titulo oficial, validez nacional y puntaje docente para la CABA.

2.- Desde 2009 se dirige el Grupo de Prevención Comunitaria en Adicciones (GPCA), en modalidad presencial, conformado por docentes, graduados, alumnos y abierto a la comunidad, y en modalidad virtual por red social que transmite material y novedades a través del facebook.

3.- Desde 2010 se dicta el “Curso de Liderato Juvenil en Prevención de Adicciones – Nivel 1”, que tiene una carga horaria de 35 hs., modalidad presencial y esta dirigido a la población juvenil de dirigentes, coordinadores, tutores, etc..

4.- Desde 2011 se dirige el Proyecto de Extensión Universitaria “Promoción de Escuelas Saludables” (PROMESA), por el cual se trabaja con los alumnos, docentes, no docentes y familiares de los alumnos, en los establecimientos educativos.

5.- Desde 2012 se realiza desde la cátedra interdisciplinaria psicología de los procesos grupales y dinámica de grupo, la “Jornada UFLO Reflexiona y Vos..?” organizada y ejecutada por los estudiantes para la comunidad, con debates, talleres y foros sobre cuestiones de interés general como las adicciones.
 

6.- Desde 2013 se dicta la Diplomatura de Educación Social en Salud Mental y Drogadicción, que tiene una carga horaria de 120 horas, se cursa online en 6 meses.

7.- Desde 2014 se dicta el Seminario-Taller de Habilidades Sociales para el Agente Preventor, que tiene una carga horaria de 50 hs, se cursa presencial 3 hs, cada 15 días, de abril a noviembre.-

Link del Simposio:

Recopilación – Simposio “¿Cómo prevenir el avance del Narcotráfico?
https://www.youtube.com/channel/UCR3CuTLAEFI42hOJiUq2BiA

 

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La Fuerza Sinérgica Preventiva
por Lic. José Luis Zamora (*)

Resulta interesante saber que en los antecedentes de la prevención, figura la divinidad griega Higea, considerada la diosa de la salud y de la prevención de las enfermedades. Se la llama también; Higia e Higiene. En Roma, su culto revistió cierta importancia y se la convocó con el nombre de Minerva médica, hija de Esculapio, el dios de la medicina en la mitología griega. Su acción promueve la profilaxis, como agencia previa para anticiparse a las enfermedades y otras catástrofes y flagelos que azotan a la ignorancia de la humanidad.

Desde los orígenes de la historia misma del Ser humano y estrechamente ligado a la supervivencia, aparece la sabiduría de cuidarse unos a otros, de instruirse juntos para enfrentar las amenazas de las enfermedades o la hostilidad del ambiente. La palabra clave para despertar  instintos y reflejos protectores era; cuidado. El cuidado es el principal antecedente de la prevención, como comportamiento protector, higiénico y responsable.

Estaba muy diferenciado el cuidar, del curar. El conocimiento empírico del cuidado proviene de las civilizaciones antiguas, ya que gracias a el la humanidad avanza hasta nuestros días. Mientras el curar progresó entre los médicos y la medicina, que permitió aportes significativos en el diagnóstico, la clasificación de las enfermedades, el desarrollo de las ciencias biológicas, y trasformó a la medicina mágica en científica. El cuidado, mientras tanto,  permaneció como una función familiar y colectiva, mas relacionada con la higiene como practica sanitaria y de limpieza, que con la profilaxis, que quiere decir vigilancia previa y prevención.

Desde la epistemología del Trabajo Social, la prevención social es; conocimiento, prudencia y responsabilidad, a nivel personal, grupal y comunitario. La sustancia preventiva es agencia educativa que promueve en los destinatarios, la adquisición y desarrollo de aptitudes y actitudes responsables. Es decir que; todo aquellos que se escribe, dice y hace en nombre de la prevención, que no genere en los sujetos sociales una actitud responsable, no es prevención.

Por medio de la prevención bien tratada y entendida, las personas, grupos y comunidades adquieren una predisposición integral que les posibilita responder con sabiduría, habilidad y calidad, a las demandas o exigencias de situaciones riesgosas, problemáticas y peligrosas que componen la realidad habitual o eventual de una comunidad. Situaciones ¿Cómo Cuál?, se preguntará usted...

Ante el avance del narcotráfico, que como un pulpo nos va abrazando con sus tentáculos de corrupción, de inseguridad, de enfermedad, de vicios, de complicidad y connivencia idiótica con seudos funcionarios políticos, judiciales, policiales, etc. toda la ciudadanía debiera estar en alerta rojo, y todas las instituciones de la comunidad educativa, de salud y seguridad, tendrían que estar coordinando acciones conjuntas y combinadas de prevención y defensa, por el tamaño peligro que ello significa para nuestra posteridad. Sin embargo, en general podríamos decir que en nuestro país parece que nadie advierte este peligro ni la inacción institucional, y que recién ahora estamos despertando o cayendo, sin tener muy claro el panorama, sin saber con qué recursos contamos, quienes están con nosotros y quienes son enemigos...

Lamentablemente debemos reconocer que el narcotráfico representa a una de las fuerzas mas poderosas en la actualidad, que dispone de una ambición desmedida, de capital, de capacitación, organización y de un cuerpo cada vez mas numeroso de soldados víctimas, que trabajan permanentemente para copar localidades y generar mas cautivos.

Hace bastante tiempo que la prevención en nuestro pueblo quedó reducida a una palabra inactiva, obligada en los discursos, complementaria en leyes y reglamentos, pero vacía de significado, confundida con charlas informativas, con reuniones de padres, con reducción presupuestaria, y entrega de folletería...

La agencia preventiva es una función sociocultural permanente si acordamos que, mas vale prevenir que curar, o nos preguntamos ¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto?. Hay muchas cosas en riesgo cuando avanza el narcotráfico, lo mas significativo es la Vida, y nos quedamos esperando que “alguien” haga algo, llámese; Estado, Políticos, Fuerzas Armadas, etc. Necesitamos capacitarnos en la prevención para adquirir y desarrollar una Actitud Responsable.

Es sumamente importante trabajar con la población de mayor riesgo, que son nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes. El lugar mas indicado para hacerlo es en los establecimientos educativos de todos los niveles, porque es allí donde se concentran y permanecen mas tiempo. Necesitamos contar con una relevante fuerza sinérgica preventiva formada por todos los docentes, no docentes y familiares capacitados, porque ellos son los principales agentes preventores. Ellos permanecen 5, 7 y mas años con nuestra población mas vulnerable, sin la debida conciencia de que ese tiempo y esa relación es primordial para trabajar la prevención.

Contribuir al proceso educativo de labranza y conversión, para familiares, docentes, religiosos y voluntarios, en Fuerza Sinérgica Preventiva, es nuestro mayor desafío desde la Universidad de Flores y la Comisión de Prevención Social Educativa del Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR).-

 

* Licenciado en Servicio Social - Director de la Tecnicatura Universitaria de Prevención de la Drogadicción de la UFLO – Académico y Docente extensionista – Director de Proyectos y Actividades de Extensión Universitaria dirigidas a la Comunidad. – jlzamora58@gmail.com

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PREVENCIÓN DE LA DROGADICCIÓN Y EDUCACIÓN
Por Pedro Luis Barcia

“Sencillamente: no a todo tipo de drogas”, Papa Francisco, 7-V.2014
En la relación entre los términos del título de mi exposición, al igual que en el resto de los campos en que se implica la droga y su tráfico ha habido sonoros cacareos pero se han puesto muy pocos huevos, para decirlo coloquialmente.

Comienzo rescatando un par de frases de la carta que los Curas Villeros entregaron a la Presidente, el 1º de este mes, preocupados por el proyecto de despenalización de las drogas.  Dicen los Curas Villeros, con su indiscutible y natural autoridad moral de saber de lo que hablan y no hacerlo desde un escritorio: “No hay una política de educación y prevención de adicciones intensas, reiterativa, operativa”.   

Si a esto le sumamos la afirmación contundente del Presidente de la Suprema Corte, del 2 de este mes de octubre en Mar del Plata,  de que no hay políticas efectivas contra la drogadicción, queda  claro el estado de la cuestión.

El problema es complejo y, como tal, no admite soluciones simples y menos simplistas. Sí, las exige de raíz. A ello responde la carta de los Curas Villeros a la Presidenta.


Datos estadísticos

El último informe oficial completo para nuestro interés figura en la Quinta Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media, correspondiente a la compulsa de 2011, publicada por el Observatorio Argentino de Drogas en abril de 2012. El informe, general y provincia por provincia, fue realizado sobre la base de una encuesta entre 90.450 jóvenes entre 13 y 17 años. Las conclusiones muestran que el alcohol es la droga de mayor consumo, con leve predominio de las mujeres sobre los varones. Casi 50% (49,3) de los encuestados había tomado alcohol ese mes (cerveza el 70%, bebidas fuertes o compuestas, el 63,6% y vino, el 46%). Por lo demás, se sabe que   el consumo de las drogas sube asociado al del alcohol y con él crece la vulnerabilidad del adolescente. En 2014, el consumo de alcohol entre estudiantes secundarios subió a 68%. Y conste que tenemos una Ley Nacional de Lucha contra el Alcoholismo, la 24.788, con la prohibición de vender alcohol a los menores de 18 años. Una vez más se da el caso de una constante grave de anomia, cáncer para una democracia: la inaplicación real de una buena ley. La peor anomia es la gubernamental.

Los alumnos declaran haber usado drogas ilícitas en el último año un 12,3% (marihuana el 10,3; cocaína, 2,7; paco, 1; 2,6, inhalantes. La edad de iniciación es de 14 años. Entre el 15% y el 17%, consumen en forma habitual.

Se ha acentuado el consumo de 2009 a 2011. Uno de los factores es la mayor disponibilidad de las drogas, otro es el de una baja expectativa de los adolescentes respecto de finalizar sus estudios secundarios y realizar proyectos personales (p. 7). Los mismos alumnos asocian el consumo de drogas a la repitencia, el ausentismo, la indisciplina y los problemas de comportamiento.

El entorno social del grupo facilita en un 35% el consumo. Reconoce un 22% haberse metido en problemas por el consumo y un 32% el no recordar qué hizo luego de drogarse.

Lamentablemente estos datos precisos solo alcanzan hasta 2011, porque desde entonces se ha suspendido la encuesta que venía haciéndose cada dos años. Es penoso que un buen instrumento haya sido abandonado por el Gobierno que supo manejarlo antes con eficacia.

En su discurso de ingreso a la Academia Nacional de Educación: “Educación y opinión pública”, María Teresa Carballo, aporta datos obtenidos de un relevamiento de Voices, especialmente preparado para esa exposición, dice: “En la actualidad, la agenda pública de los argentinos está dominada por los problemas de la inseguridad (30%), la inflación (17%) y la corrupción (13%), que en conjunto son prioritarios para 6 de cada 10 argentinos. Le siguen los problemas de las drogas (11%) y del desempleo (8%)”. Y más adelante agrega:

“Surge entre los educandos un tema no visualizado en su real dimensión por el mundo adulto: las drogas que se señalan como un problema que afecta la calidad de la educación , tanto en los colegios públicos como privados; con mucha fuerza en el Gran Buenos Aires, y también presente como tema en la CABA. Allí muchas veces aparece la idea de que ‘nadie dice nada’ y ‘los padres no se enteran’, que muchas veces se omite el tratamiento del problema a se parando de la institución a los estudiantes que consumen sustancias, pero sin profundización del problema brindándoles algún tipo de ayuda”.


El drama y sus componentes: la droga, el adolescente y los contextos

Los componentes de este desgraciado drama son tres: droga, hombre y sociedad, nada menos. Dejo de lado la consideración de la droga porque ha sido y será objeto de tratamiento preferencial en esta jornada por autorizados especialistas. Me detendré en los otros dos componentes: persona y sociedad, y en esta, en dos de sus tres contextos asociados: familia y escuela.

Desde nuestro foco de atención, la persona es el adolescente. Debemos partir de los rasgos identitarios de esta edad de la vida para entender la proclividad  con que ellos pueden facilitar la atracción por la droga. Nuestro adolescente está sometido a cambios biológicos y psicológicos propios de su edad vital de tránsito hacia la adultez: padece de estrés vital y momentos depresivos, por su grave intolerancia a la frustración, que alterna  con  lo que los especialistas han llamado “grandiosidad”, que lo lleva a creer que lo puede todo, que es superior e invulnerable,  que es merecedor de derechos y privilegios especiales; no se atiene a los límites que le marca la realidad, tiene una despierta curiosidad por nuevas experiencias, manifiesta cierta dificultad para las relaciones sociales, necesita pertenencia a grupos que le den estabilidad e integración, expresa grados de rebeldía contra los mayores, el orden, etc., como una forma de afirmar su identidad. Si se repasa con atención esta lista de motivaciones se advertirá que son las mismas que el consumo de la droga le promete superar con sus efectos, cosa más o menos. Es decir que la oferta viene como falso anillo al dedo de las necesidades adolescentes.

Si atendemos a la creciente adolescentización de la sociedad, y más cerrado el círculo, a la Argentina como país adolescente, el marco de inducción se va estrechando anularmente sobre el muchacho o la chica. Ve en la sociedad espejadas sus apetencias y actitudes en los mayores, y no una muestra de lo contrario de sus propias tendencias.

De allí que toda actitud educativa orientada a la prevención de la droga debe apoyarse en la clara conciencia de estas “necesidades” del adolescente y atenderlas como punto de apoyo educativo; caso contrario, las dejamos como potenciales puertas de acceso de la droga en él. El punto de vista del adolescente debe ser el punto de partida de toda tarea de prevención. Para la tarea preventiva, el docente debe tener una buena formación respecto de las notas etarias características del muchacho o la chica, más allá de los libros clásicos al uso, pues las tradicionales se han acentuado y anticipado en la edad, y han surgido otras nuevas, en relación muy directa con el mundo digital. La formación de los docentes en el conocimiento y detección de estos rasgos del actual adolescente, abre las vías para superarlas u orientarlas,  no es materia que se incluya en los currículos de estudio de maestros y profesores.

La empresa es difícil debido a la escasa o nula comunicación que el adolescente establece con los adultos y su natural tendencia a no confiar su intimidad. El diálogo con él es arduo de iniciar y sostener, si no es a partir de las propias preguntas que formula el adolescente y de sus intereses. Esta dificultad se presenta como común para padres y docentes. Sin el dificultoso puente del diálogo, partiendo del cabezal de sus preocupaciones, no se avanzará en la tarea educativa preventiva. Ni padres ni docentes están preparados para la lectura preventiva de los signos reveladores. No han recibido formación para ello.

El adolescente vive simultáneamente en tres contextos: familia, escuela y grupo. Si se trata de mantener a las drogas alejadas de la gente, se aplican la ley y la política. Si se trata de mantener alejada a la persona de la droga pesan   la familia y la escuela. En una labor integrada a la que deben sumarse los marcos legislativo, sanitario, familiar y escolar.

Los contextos ejercen un fuerte influjo de convencimiento y de  condicionamiento para el adolescente. El tercer contexto es el grupo con su líder, exigencias y códigos. El grupo opera como potenciador de todo: sexo, droga, alcohol, música. Los grupos de subcultura son espacios en los que el adolescente halla iniciación en muchas cosas entre iguales. Es un ámbito real que ha ido sustituyendo al familiar y al escolar, al social amplio,  incluso. Y que cumple un campo de tránsito hacia el mundo adulto.


Familia

Veamos los dos primeros contextos. La familia es el primer y más valioso espacio de contención, afecto y apoyo. Digamos mejor, y más verazmente, debería ser, porque es creciente el número de familias que renuncian o desertan con ligereza de sus funciones básicas, que no saben o no quieren asumir y las delegan en la escuela, con palmaria irresponsabilidad y dejadez de su parte. Cada vez hay más hijos y menos padres. Comenzando con el padre-amigo que, al no tener los atributos necesarios para asumir su paternidad responsable, que pide balancear la difícil proporción de autoridad y libertad, cambia de papel y juega al de amigo de su hijo. Es posible que, de seguir este tobogán, se instituirá a los hijos en padres de sus padres. A esto los griegos antiguos le llamaban adínata: la oveja se come al león y el río sube por la pendiente, etc.  Cosas veredes, Sancho…

El mayor mal de los argentinos, la anomia, se ha hecho ubicua, y alcanzó a la familia instalándose en muchísimos  hogares que ya no tienen criterios normativos claros y durativos. Los derechos ocupan todo el espacio y no queda margen para los deberes. El principio del facilismo se ha radicado en el seno familiar. Mala fariña para la educación del muchacho o la chica que habrá de adentrarse mañana en el vientre deglutidor de la sociedad, que le va a exigir,  premiar, apremiar, promover, despedir,  castigar; que lo obligará  competir duramente en cada paso que dé, en cada  puesto de trabajo. Primero la familia y luego la escuela son simuladores de vuelo para la vida: si no le enseñan a volar solo, se aterrará, en el peor sentido etimológico del vocablo.

La prevención familiar es esencial y se consolida con un buen estilo educativo de los padres, con la calidad de los lazos afectivos, con el estilo de comunicación familiar, con una convivencia no conflictiva, con valores encarnados por padre y madre. La encuesta oficial (2011), citada inicialmente, esclarecía como conclusión clave: la atención preocupada de los padres ante los problemas de los hijos reduce a un 4% el consumo. La desatención paterna hace subir a un 57% dicho consumo.

La mesa familiar era un espacio valioso para la relación intergeneracional familiar. En mi casa éramos  siete hermanos, padre, madre, dos abuelas y dos tías, sentados a la mesa del almuerzo. Era una puesta al día de las preocupaciones de cada uno. Todos podían ver el rostro de los demás y leer día a día, preocupaciones, distracciones, malestares, nerviosidades. Allí se hacían confesiones directas o indirectas. En fin, Un notable conversatorio que articulaba la familia en varios planos: padres, abuelos, tíos. Todos aportaban lo suyo a la educación de los hijos.

Cada vez más familias incumplen sus roles. No cultivan el diálogo con sus hijos, y los lanzan a seno del grupo externo. No cultivan en ellos los actitudinales básicos: el orden, el respeto, la cortesía, el trato afable con aquellos con los que se convive, la responsabilidad en el cumplimiento de plazos y compromisos, y un largo etcétera. El papa Francisco dice que una familia se sostiene con tres palabras: permiso, perdon y gracias.  Pero no solo se sostiene una familia, también una sociedad, una clase, una academia…

Hoy en día ni siquiera se avanza  en el seno familiar en los pasos de la socialización. Todo se transfiere al jardín o al primario, cuando no hay inicial. La maestra ya no es la segunda madre: es la primera por deserción materna.

La paradoja inmoral se da cuando los padres reclaman a las autoridades de la escuela por las exigencias que se le aplican a su hijo para hacerlo responsable y laborioso, cualidades que los padres no supieron desarrollar. Y, es cotidiana, la subsecuente la agresión física al docente.Y, finalmente, coronan la inmoralidad asombrándose del engendro expósito que egresa, producto, en gran medida, de sus reclamos ante las exigencias propuestas por la escuela.

En fin, la salud afectiva y psicológica es seriamente afectada por padres ausentes y permisivos.

Desde el Ministerio de Educación de la Nación no se han elaborado documentos para instrucción de los padres respecto del enfoque de la salud como prioritario, de la persona y sus valores y de los peligros de la drogadicción. síntomas  reveladores, etc.  En la proclamada e incumplida relación de continuidad estrecha entre familia y escuela, debería disponerse de instrumentos de orientación y asesoramiento manejables en las reuniones de padres. En la mayoría de los casos sería la única vía de acompañamiento a los padres en esta lucha.


Escuela

De la manera dicha, la carga pesante de la responsabilidad es volcada por la familia sobre el segundo contexto: la escuela. Y aquí se presenta una situación gravosa para que la atención preventiva se dé de manera fluida. La escuela tiene por función esencial enseñar. Pero, por situaciones económicas, sociales y políticas se le han ido sumando funciones no naturales a su misión.

•    Se la ha convertido a la escuela  en un contenedor a ultranza. La deseable inclusión de todos en la escuela, no obstante, no se logra con facilidad. El desgranamiento año tras año de 500.000 alumnos de la secundaria es grave. Solo la mitad, o menos, concluye el segundo nivel. Pero las autoridades educativas contradicen dicho principio incluyente, deseable y respaldable siempre, al incumplir con un par de leyes que establecen la obligatoriedad de recuperar los días de clase perdidos (deben ser 180) y por no haber generalizado el sistema de doble turno o, al menos,  jornada extendida. Estas dos medidas concretas serían un aporte firme  que ayudarían con eficacia a la declamada e incumplida inclusión, paso sólido para la  prevención.

•    La escuela como comedor. Urgida por la pobreza creciente que alcanza a un 27,5% de la población, es decir 10 millones de personas, se ha tomado la escuela como ámbito para dar comida, al menos, a los niños, y con eso paliar muy parcialmente la situación familiar.  El 60%  de la población argentina no tiene cloacas y el 40%,  no tiene agua potable, lo que afecta la salud y con ello, el rendimiento cognitivo de los alumnos.

•    La escuela como neutralizadora de la violencia, las agresiones y los   destemples emotivos de los chicos, que alcanzan, a veces, cuadros graves.
Estas situaciones se proponen al Ministerio de Educación, pero casi todas son  problemáticas que se ha generado en otros ámbitos ministeriales: en los Ministerios de Acción Social, de Salud, de Trabajo, de Economía. Pero allí está la escuela para equilibrar todos los malos efectos generados por esos ámbitos políticos. Y esta suma de nuevas obligaciones demora, dificulta, posterga y estorba la función esencial de la escuela: educar.

A esa escuela harto exigida, se le pide, además, que prevenga, detecte, oriente las situaciones de posible o real penetración de la droga en su población.
Ahora bien, uno de los aspectos más problemáticos que marcan el deterioro actual de la enseñanza argentina es la formación docente. Actualmente, no se lo forma al maestro y menos al docente secundario para la acción educativa preventiva frente a la droga. Y es grave, porque es cuestión que no puede estar en manos de improvisados de buena voluntad.

Si revisamos los documentos oficiales sobre los contenidos referidos al tema que nos ocupa, advertimos que en el Plan Federal de Educación 2012-2016, se nos informa que está previsto que en ese quinquenio se incluya el contenido “Prevención del uso indebido de drogas” en el nivel Primario (Objetivo II, 11) y nivel Secundario (Objetivo II). No se precisa el alcance del contenido, pero está presente.  Y que, además se prevea la preparación de   material de apoyo  en ese terreno para docentes y estudiantes, como  responsabilidad del Gobierno Nacional. Esto es plausible. Pero no se le ha dado comienzo aún.  En ambos casos, Primario y Secundario, están esos contenidos previstos como saber transversal para fin del Plan: Año 2016: “Todos los niveles  desarrollan propuestas de enseñanza que manejen saberes transversales”.

Pero en este Plan, en lo referido a Formación Docente no figura el tema del uso indebido de drogas como contenido de aprendizaje para los docentes, ni se habla de aspectos didácticos de su tratamiento. De modo que malamente se podrán enseñar dichos contenidos de prevención en el uso indebido de drogas sino han sido objeto de la formación de los docentes encargados de enseñarlos.

Desplazar dichos contenidos sobre la prevención del uso de drogas a los cursos de actualización docente, es un parche. Aun si alguna vez dichos cursos fueran productos de una sesuda programación, no dejarían de ser ocasionales. No está mal que se avance en ese plano, aleatorio, complementario, pero, con urgencia, deben incorporarse los contenidos dichos al currículo estable de la formación de maestros y profesores. ¿Usted cree que también se dará esta inclusión en el plano universitario en la formación de profesores? La profecía negativa es fácil, dada la casi impermeabilidad de las universidades –salvo escasísimas excepciones- para renovar, actualizar y adecuar con sentido de realismo pedagógico la formación  de los futuros profesores en su seno

En ninguno de los muchos documentos referidos a la Formación Docente producidos por el Consejo Federal de Educación o elaborados por el propio Instituto Nacional de Formación Docente hay la menor alusión al tema que nos ocupa.

Tampoco se nos dice nada acerca de la función potencial de los tutores en este campo ni de los gabinetes de apoyo psicológico o psicopedagógico de los centros educativos y su papel en este terreno. Con ello se está desatendiendo a otras dos palancas básicas para la prevención.

La ciencia médica, en especial la neurociencia, como acabamos de escuchar, en la exposición del Dr. Ramón  Leiguarda, ha precisado con rigor,  los deterioros cognitivos que generan los distintos tipos de drogas y, con ellos, las dificultades para el estudio, en dos aspectos: los condicionamientos en el aprendizaje y los efectos laterales permanentes en su vida cotidiana,  como el estrés, la distracción y su correlativa imposibilidad de fijar la atención, el abandono de tareas que exigen cierto esfuerzo  continuado; el aumento de la nerviosidad y de grados de reacciones violentas, inconductas emotivas, etc.


Vías de prevención en la escuela

En el caso hipotético, irreal por ahora,  de que dispongamos de docentes, tutores y gabinetes debidamente formados para la tarea, y no hijos de la improvisación, las vías para abordar el resguardo de nuestros alumnos serían:

•    La educación para la salud y la vida sana y deportiva. Aplicables a ñps niveles inicial, primario y secundario

•    La educación formadora de la persona y sus atributos, con proyectos que le den sentido a la vida y conciencia de solidaridad social. Aplicables a inicial, Primario y Secundario.

•    La educación preventiva sobre la droga y sus efectos. Aplicables a Primario y Secundario

Las tres vías deben de ser contenidos específicos incorporados en la programación anual de las unidades temáticas. Pero, además, deben  ser enfocadas como transversales en su aplicación en los niveles indicados del sistema.. Esto supone que, en toda ocasión que se toque la cuestión o se lo haya programado, debe avanzarse en estos espacios.  Como se sabe, el tratamiento transversal exige una preparación remota sólida en el docente que se actualiza en cada oportunidad apropiada. Pero dicha preparación hoy es inexistente. Lo transversal exige mayor capacitación del docente que lo previsto en una programación, porque es el avance sobre la situación dada, o comentada o a partir  del disparador de  la pregunta del alumno.

•   La educación para la salud y la vida deportiva. El derecho a la salud.
La enseñanza del valor básico de preservar la salud propia y la de los demás es una forma de proponer un mundo en el que toda persona tiene derecho a la salud lo largo de su vida. Esta constante robustece la atención al propio bienestar y una estabilidad física y anímica que por su propio peso aleja de experiencias con drogas. Mens sana un corpore sano. La importancia de los mensajes positivos estimula a mantener el ánimo en buena sintonía.  Igualmente, la práctica sostenida de deportes facilita la preocupación por una vida saludable, al tiempo que se asocia a la integración en equipo.

Un espacio que debe ser cultivado con programación debida es el de la participación activa de los alumnos en campañas de solidaridad social. La respuesta positiva a ellas en espontánea y generosa en el adolescente. Esta actividad contribuye a despertarle conciencia de las necesidades de otros, de la importancia de asistencia caritativa a los más necesitados, y hacerlos sentirse útiles con el prójimo.

•    La educación de la persona. Motivar el proyecto de vida y su brújula.
Este es un aspecto fundamental. La legislación educativa argentina insiste en la formación de un ciudadano democrático como principal objetivo de la acción docente. En rigor, deberá ser el segundo, pues el primero lo constituye la formación de la persona. Sin buena persona no hay buen ciudadano. La atención a la formación integral de la persona es la base de toda educación de calidad.

Defino la persona como un individuo dotado de naturaleza espiritual y de dignidad impar, en quien su realización plena supone libertad, pensamiento crítico, responsabilidad, sentido ético y estético, escala de valores, respeto y tolerancia por las otras personas, capacidad de diálogo y de solidaridad social, y una definida autonomía

La prevención frente a las drogas no supone hablar de drogas. La educación ve el problema desde la perspectiva integral de la persona. Basados en las notas definitorias de ella, de especial manera en su autonomía y el pensamiento crítico, el autogobierno o inteligencia intrapersonal, como la denomina Howard Gardner; la capacidad para tomar decisiones  y asumir responsabilidades adecuadas a la edad, con entera libertad frente a situaciones problemáticas, es que se consolida en el o la adolescente;  el rechazo de todo factor o elemento que mine, destruya u obstaculice el ejercicio de su persona autónoma, las pérdida de control de sí, la confianza en sí mismo, el sentimiento de la propia valía. En lo interpersonal: las habilidades para establecer relaciones y para la comunicación y expresión natural; el desarrollo de capacidad asertiva, para sostener sus propias ideas con entereza y convicción; la resistencia frente a presiones indeseadas, la capacidad de decidir positivamente sobre su tiempo libre, etc.

Nos encontramos en nuestros días frente a los adolescentes más pretendidamente autónomos de la historia, pero que padecen de una fractura seria entre los valores finales a los que aspiran (la libertad, la autonomía, la solidaridad) y los valores instrumentales que los llevan a aquellos (como la responsabilidad, el compromiso y la disciplina del trabajo). De allí la necesaria educación en valores.

Pero la educación no puede ser ni manipulación ni represión porque ambas atentan contra la autonomía. Estos dos aspectos negativos deben ser desterrados de la labor preventiva. El adolescente es hijo de dios, de sus padres, de sus maestros y de sí mismo. Este último aspecto, por exceso de asistencialismo, se lo deja de lado en lo educativo. Lo que el adolescente logra con su esfuerzo lo cotiza doblemente.

La conducta adictiva genera una serie de alteraciones en la personalidad del adolescente y, con ello, una alteración del aprendizaje. En primer lugar. Se instalan serias disfunciones cognitivas, discapacidad creciente para aplicar la atención, y por lo tanto, para el estudio provechoso; se presentan rasgos de conducta agresiva que dificulta la convivencia escolar y que acentúa la indisciplina, con evidentes muestras de que no puede ejercer su autocontrol, que disfraza como decisión de autonomía.

El proyecto personal debe ser axial en la vida del adolescente. Que encuentre en un proyecto, sentido a su vida, que se aplique a algo que le plenifique  sus vacíos o huecos vitales, y le dé norte, rumbo. La palabra “sentido• tiene dos acepciones básicas: dirección y plenitud semántica. El proyecto carga de densidad el propio esfuerzo. Un documento de la Iglesia argentina dice: “El proyecto da vida a la vida”. El proyecto opera como brújula orientadora del hacer.

Otro aspecto educativo es la proposición de modelos imitables. No de bronce y mármol tomados de la historia, sino de carne y hueso, y de aquí y ahora, alcanzables, quien por su misma humanidad los atraiga y los imante. Sobreabundan entre nosotros.   La idea de los modelos imitables de vida es básica para los adolescentes. Ellos encarnan jóvenes exitosos que han luchado contra adversidades, que se han empeñado con tesonera voluntad y capacidad de trabajo frente a muy diversas circunstancias que los condicionaron. Una galería de estos modelos vivos, que gracias a Dios y a nuestros honestos ciudadanos, abundan en la Argentina, son los que se proponen en programas como “Abanderados de la solidaridad”, de Canal 13. Y tantas ongs que promueven la heroicidad cotidiana que no requiere escenografía de exaltación. Gente humilde  que ha vencido toda suerte de adversidades. Y que ha podido imponerse finalmente, incluso frente a sus propias limitaciones.  La palabra seduce, pero el ejemplo arrastra.  San Francisco de Asís dijo: “Predicar, incluso, si es necesario, con palabras”. Curiosa frase que encomia por sobre toda predica, el testimonio de vida.

•    La educación preventiva explícita sobre las drogas. Así como al hablar de educación para la salud y la vida y la educación de la persona autónoma, no deben os necesariamente hablar de drogas, sino de valores con lo que se orienta la enseñanza a vigorizar todo lo positivo que radica en el ánimo del adolescente, llega un punto en que debe abordarse la cuestión. Hay dos vías básicas para ello: la información y la formación.

3.1. La información

La información es una de las vías educativas en el tema de la prevención. Las actividades informativas cubren un amplio campo desde los afiches hasta los cursos especializados, pasando por clases de personal capacitado (representantes de ongs y organizaciones que atienden el problema), videos, documentales y campañas públicas de prevención. Lo primero que se requiere es que tanto en las clases especiales como en las campañas, los protagonistas sean fiables y de respetabilidad probada

Formación sistemática

Algunos países, como España, han aplicado la inclusión de una materia específica en el currículo. Otros, incluyen ítems especiales; otros, optan por la transversalidad. En nuestra educación este procedimiento es un problema pues lo que debe estar en todos los sitios y en todas las bocas concluye porque muy pocos lo asuman.

Una vía importante de información y formación a la vez radica en Internet, con su doble flanco: sitio de asiento de la globalización de la drogadicción y escuela para mercar, preparar cócteles o cultivar cannabis, y, al tiempo, espacio de orientación de latísimas conexiones con consejos y campañas contra la adicción.
El programa “Peddro” de la UNESCOes el de prevención y educación que se ha aplicado al rastreo y estudio de los sitios electrónicos sobre temas de prevención y asistencia sobre drogas.  Ofrece una importante documentación sobre más de 500 sitios web confiables.
Es imprescindible  la preparación de los docentes y agentes asociados (tutores y gabinete)  en contenidos propios referidos a la drogadicción, por una parte; y, por otra, para la detección  por lectura de  síntomas de posible consumo en los alumnos: rasgos de agresividad y violencia, excitación, somnolencia, bajo rendimiento en los estudios, etc. y su correcto encauzamiento posterior. No puede dejarse a la improvisación personal de los docentes la tarea, sin una seria formación previa para el caso.

Disponemos de la Ley Nº 26.586 del 2007, que creó el Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las Adicciones y el Consumo Indebido de Drogas en el ámbito del Ministerio de Educación, perteneciente a la Sub-Secretaria de Equidad y Calidad Educativa. Pero dicha propuesta no se incluye como obligatoria en la formación de nuestros docentes, se la deja librada al interés personal. La fundamentación es precisa y cierta pero no hay real aplicabilidad segura, con bajada al currículo y menos, al aula. Como dicen los Curas Villeros: “No hay una política de educación y prevención de adicciones intensa, reiterativa, operativa”.
No basta, tampoco,  con que el Ministerio diga en su ponderado  Plan que existen vías de consulta y orientación para los docentes en el sitio www.educar.argentina.com.ar, que, en efecto, ofrece interesantes documentos para la formación docente de maestros primarios y profesores secundarios, por ejemplo: Programa Escuela Segura. Formación de docentes de Educación Primaria; o Los temas transversales de la educación básica. Prevención de adicciones; u Orientaciones para la prevención de adicciones en escuelas de educación básica. Guía de capacitación para profesores de Secundaria. Todos de producción mexicana en pdf. México conoce lo que dice y hace.

Pero debo insistir en que dichos documentos deberían manejarse en la realidad de los contenidos apropiados destinados a la formación de los docentes en los cursos regulares de sus Institutos y en cursos especiales, y no que quedaran como potestativos, para una eventual consulta de su parte. La verificación dada en muchos campos educativos es esta: la legislación es buena y aun excelente, su aplicación tardía, incompleta o insuficiente. En rigor, son exhortaciones y manifestaciones de buenos deseos no concretados en su aplicación real y aular de la enseñanza. Es una forma de contribuir a la anomia generalizada, y tan riesgosa en un campo como el que nos preocupa.

Si aplicáramos a la educación prevención los puntos que Jacques Delors expuso en su libroLa educacion es un tesoro(1996), podría sintetizarse:
Aprender a ser: defensa de la propia salud, de la propia vida y de la autonomía de la persona. Trazar su proyecto de vida adensado de ideales motorizadores.
Aprender a conocer: los efectos de la droga, los alcances de su uso, la generación de dependencia.
Aprender a convivir: en la familia, en la escuela, en los grupos que se eligen, para consolidar una convivencia sana y  que coadyuve a la realización plena de la persona autónoma.

Cada uno debe asumir la cuota de responsabilidad que le cabe. Si no hay deserciones, se cumpliría el proverbio alemán: “Si todo el mundo barriera la vereda del frente de su casa, el mundo estaría limpio”.

LA SALIDA DE LA DURA REALIDAD ARGENTINA NO ES EZEIZA: ES LA EDUCACIÓN.

Apéndice:
Programa Educativo de Prevención Escolar (PEPE).Cuaderno de Actividades para la Educación Preescolar Primer Grado. VERSION PRELIMINAR. Borrador elaborado por la FAD para la SEP en el marco del programa financiado por BBVA – Bancomer. Abril 2004

DISTRIBUCIÓN POR NIVELES

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La voz prevención y su reducción semántica
Por Pedro Luis Barcia*


Las palabras mutan con el tiempo y el uso: amplían o estrechan su carga semántica, se enriquecen o empobrecen con los cambios, los olvidos, las obsolescencias, las revitalizaciones. Uno de los ámbitos en que lo semántico padece cambios desvirtuadores es en el mundo burocrático que suele achaparrar los sentidos de las palabras y expresiones y reducirlas para un manejo más mecánico y adocenado. El uso burocrático procura que una voz signifique solo una cosa, y borra matices y segundas acepciones y lo logra por reiteración machacona y unívoca de la voz o la frase. El procedimiento ideal del lenguaje burocrático es el lugar común, la expresión cliché, congelada y previsible. El manejo mecánico es pragmáticamente simplista

El verbo prevenir y el sustantivo prevención, en cuanto a su alcance referido a las actitudes que debemos adoptar frente al avance del narcotráfico,  han ido, insensiblemente, perdiendo potencia y densidad semánticas en el uso habitual de documentos oficiales, y aun profesionales,. La habitualidad ha simplificado y reducido el sentido de prevención a condición de mero sinónimo de “información”, “advertencia” o “aviso”, y poco más, respecto a situaciones de  riesgo posible o evidente que enfrentamos. Estamos frente a un caso claro de vaciamiento de sentido, pues se le ha quitado a las voces sus dimensiones connotativas originales y se les han borrado  los matices, convirtiéndolas en esmirriadas y escuálidas, desde el punto de vista semántico.

Estimo que es saludable retomar la verdad del origen –como enseña Aristóteles respecto del ethymon- y recordar que el verbo latino praevenire era de frecuente uso militar. Aludía a  la acción , encargada a la tropa de vanguardia,  de explorar el terreno, tomando la delantera al enemigo y frustrando con ello cualquier intento de sorpresa o ventaja del adversario: a este sector de las huestes se los llamaba preventores.

Este uso nos propone una primera toma de conciencia: estamos frente a un enemigo declarado, nuestra labor será de milicia y no de encuentro c ordial. Los preventores que debemos ser los docentes, frente a esta cuestión del narcotráfico, no asumimos ni un paseo ni una excursión, sino una manera aguerrida de actuar. La idea de lucha, de campaña y de combate es la situación real con la que nos enfrentamos. Puede ser que a alguien le parezca excesivo este concepto “castrense” de la prevención, propio de la polemología, y ajeno al campo de la educación. Lo que importa en esto son las actitudes con que se debe corresponder a la actitud del otro: los narcotraficantes vienen por todo, conquerientemente, combativamente, aguerridamente, planificadamente. No parece lo apropiado salirles al paso con una flor en la mano, y proclamando el lema hippie: “Paz y amor”. “Contra malicia, milicia”, decía Gracián. Al paso marcial no se le responde con figuras de ballet. Claro está que esta conciencia de lucha no nos es grata en la vida cotidiana, pero si es la habitual en la lucha por la vida.

Me refiero, , -y lo coloco en frase de parágrafo aparte para que no se desvirtúe el planteo- a la actitud frente a quienes comercian con la droga, obviamente no a los adictos.

La “prevención” es sinónimo de “pre-visión”, es decir de “vista anticipada”, de anticipación. La formación misma de la palabra, lo consolida en su prefijo pre, “antes que”. La prevención es, inicialmente, una forma de prognosis. Se conoce lo adveniente por lectura de los signos que revelan la aproximación, el avance, por grados, de una realidad aún no instalada. La prevención exige una lectura semiológica de la realidad. La lectura de los signos nos advierte sobre lo que se aproxima. Y saberlo es el primer paso de la preparación para actuar. La idea es que aquello que avanza amenazante nos encuentre pertrechados, lo que, en el plano educativo supone: conocimiento del adversario y de sus instrumentos y tácticas, por un lado; y desarrollo en nosotros de competencias que nos hayan capacitado para alejarlo frenarlo, debilitarlo o enfrentarlo, y preparar lo necesario para la lucha y un proyecto elaborado de trabajo que nos oriente y de sentido de estrategias y de tácticas.

Es vano que solo se tracen diagnósticos precisos del estado de la cuestión: cómo ha avanzado el flagelo de la droga, sus vías, sus agentes, se nos den a conocer porcentajes, etc.  si no estamos,  más que alertados, formados para la confrontación; es vano que se exhiban estadísticas, por altamente valiosas que sean para despertar la conciencia de formación para la lucha;  es vano todo esto si no va asociado estrechamente con la formación  de educadores, con capacitación firme y fundada de los  preventores, bien apercibidos para la tarea de enfrentar el flagelo. No se combate el cáncer exhibiendo la tomografía que lo delata.

Y es aquí donde se banaliza la situación, porque las autoridades suelen reducir a cuadros y tortas informativas y a papeles declarativos de buenas intenciones la lucha real. Es confundir el mapa con el campo de batalla.

En el terreno de la lucha contra las drogas hay legislación, sí, hay legislación  que no se cumple, y, por incumplida, ineficaz. Los gobiernos argentinos son anómicos, no por falta de instrumentos legales, sino porque no se aplican a hacerlos cumplir.   

En síntesis, la prevención, no es la “información” y “advertencia” sobre algo. Es una actitud mucho más compleja y exigente, que implica:

1. Prever lo que se insinúa o aproxima, leyendo los síntomas reveladores y su gravedad.
2. Documentar, con diagnósticos serios y estudios de campo fiables, la realidad que hemos de confrontar. Disponer de información confiable, actualizada y profesional nos evita el cálculo “a ojo de buen cubero” y el “masomenismo” que afecta la seriedad objetiva de las estimaciones de la realidad.
3. Educar a los docentes en formación inicial en los IFD incorporando a su currículo los contenidos necesarios para su desempeño preventivo, en el grado que le corresponde:

a) Dotándolos de información veraz y segura sobre las drogas y sus efectos. Presentar, con eficacia, los riesgos, peligros y afecciones que el consumo supone.

b) Capacitándolos con el desarrollo de competencias aptas para preparar a sus alumnos,  vigorizando en ellos actitudes y concepciones vitales, consolidando la autonomía y valores de la persona,   que hagan a los alumnos menos proclives a la seducción de la droga; 

c) Que sepan despertar en sus alumnos el goce por la vida sana, deportiva, solidaria, y basada en la cultura del proyecto que de sentido a la vida de cada uno.

d) Que sepan detectar los síntomas de consumo para delegar casa caso a agentes especializados.

e) Que cada docente comparta su detección con los restantes colegas y con las autoridades de la escuela, para que se proceda a establecer el puente con la familia.

f) Consolidar la actitud de compromiso de lucha contra este flagelo.

4. Crear la conciencia firme de que esta lucha es incesante, ardua y ubicua, porque se da en todos los frentes.

Todo lo propuesto se diluye y desvanece cuando prima en las autoridades la improvisación, madre de todos los extravíos argentinos. Y, si a ello se le suma, como es frecuentísimo, la incompetencia de la autoridad por falta de profesionalidad –el abogado multiuso, el médico polivalente, capaces de asumir cualquier ministerio o dirección  disponibles-, el desgobierno está asegurado. En primer lugar, no tendrán proyecto serio, y, por lo tanto, no tendrán metas alcanzables. La frase senequista es definitiva: “No hay viento favorable para quien no sabe a qué puerto va”. El improvisado incompetente es cortoplacista, por natural defecto de visión. Es un discapacitado visual para prever más allá del día y de la hora en que vive.

La dura realidad que enfrentamos hoy en el país requiere gente capacitada profesionalmente, con responsabilidad y compromiso hondamente asumidos, con capacidad de proyecto realizable y voluntad férrea de realización.

* Pedro Luis Barcia: Doctor en Letras y Presidente de la Academia Nacional de Educación.

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