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NOVEDADES

“La profesionalización del rugby es fundamental para su crecimiento, pero no hay que olvidarse de los clubes chicos”



Egresado y docente de UFLO, Santiago Zabaloy es el preparador físico del Belgrano Athletic Club, último campeón en la Unión de Rugby de Buenos Aires. Como jugador, tuvo un destacado paso por Europa.

Son tiempos felices para Santiago Zabaloy. En octubre pasado, Belgrano Athletic Club, el equipo del cual es preparador físico, se consagró campeón del torneo organizado por la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). Y, luego del éxito deportivo, el presente académico de este egresado y docente de la Universidad de Flores no es menos alentador. Actualmente, Zabaloy está cursado una maestría en Rendimiento Físico y Deportivo en la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla.

Mientras disfruta de su estadía en la bella ciudad española, Zabaloy repasa sus inicios como jugador de rugby, su paso por Europa y su permanente avidez por capacitarse en todo lo que rodea al entrenamiento deportivo. Su formación lo llevó a enseñar en la Licenciatura en Actividad Física y Deporte de la UFLO y a dedicarse al entrenamiento de fuerza de su club.

Naciste en Bahía Blanca, una ciudad ligada al básquet y, en menor medida, al fútbol. ¿Cómo apareció el rugby en tu vida allí?

Mi padre y sus amigos jugaban al rugby, y nos llevaba desde muy chicos a mí y mis hermanos (somos cuatro varones y dos mujeres) a verlo jugar a él, y ya a los 5 años estaba jugando. Empecé jugando en el club Argentino y después mi viejo nos llevó al club El Nacional, donde también tuve un breve paso por el básquet. Pero el rugby es parte de mi vida y la de mi familia desde que tengo memoria.

Del club El Nacional saltaste directamente a jugar en Europa, sin pasar antes por algún "grande" de Buenos Aires. ¿Cómo se dieron esas circunstancias y qué podés contarnos de tu trayectoria allí?

Pasé a los 19 años por un largo proceso de preselecciones regionales y nacionales, y no tuve la posibilidad de quedar dentro del listado del Pumitas menores de 21 en aquel tiempo. Pero eso me dio la posibilidad de conseguir una beca para irme a España, donde jugué una temporada, y desde ahí surgió la posibilidad de jugar en Irlanda (Dundalk RFC) e Irlanda del norte (Portadown RFC), donde estuve cinco temporadas. En los años 2004, donde salimos campeones después de más de 40 años, y 2006 vuelvo a jugar en El Nacional. Y en el año 2007 juego en Olivos, en la URBA. Los años en Europa fueron muy intensos, de cosas, mucho rugby, y muchos amigos que te va dando el juego. Muchos de ellos hoy lo siguen siendo.

A la hora de seguir la licenciatura en Actividad Física y Deporte, ¿por qué te decidiste por la UFLO?

Me decidí por la UFLO porque el rugby me había golpeado bastante. Físicamente estaba teniendo muchas lesiones y sabía que si ingresaba a algún profesorado como el Romero Brest, con mucha exigencia física, no lo iba a poder seguir. En cambio, creí que la UFLO, con su visión más formativa, de nivel universitario, podía aportarme mucho más y darme la posibilidad de poder avanzar en el aprendizaje.

¿Cómo incursionaste en la preparación física y, posteriormente, en la docencia?

Siempre tuve curiosidad por la preparación física, por saber e intentar comprender todos los procesos y las variables que rodean al deporte y al deportista. Siempre me preguntaba muchas cosas, y me decidí a estudiar e intentar comprenderlas, aunque aun no lo he logrado. Creo que nunca dejamos de aprender, es casi imposible. 

¿Te interesa involucrarte en la parte dirigencial del rugby? ¿Qué opinión tenés ante el debate sobre su profesionalización?

No tengo interés en la parte dirigencial, aunque tengo claro que es un área muy importante dentro del juego. La profesionalización del rugby es fundamental para el crecimiento y el desarrollo de un deporte que a nivel nacional estaba dormido. Es inmenso el crecimiento que ha tenido el juego en el país en todo sentido. Creo que el problema lo tendrán los clubes más chicos de las uniones más pequeñas. Los clubes que no logren ingresar en las competencias de nivel nacional o regional, van a sufrir. Lo que el rugby profesional no debe olvidar es que ellos se alimentan del rugby amateur y de base, con lo cual una buena parte de los ingresos debe ir destinados a ayudar a esos clubes que más lo necesitan.

¿Cómo fue pasar de preparador físico convencional al entrenamiento de fuerza que realizás en Belgrano Athletic? El año pasado, el club se consagró campeón de la URBA, ¿cuál creés que fue tu aporte a ese logro?

Yo estoy como preparador físico en Belgrano hace 4 años. Fue un trabajo muy complicado en el primer año sobre todo, porque había que convencer a los jugadores de cambiar los métodos de trabajo, y que el camino estaba en seguir todos una misma línea de entrenamiento. Fue un comienzo difícil, pero fuimos armando entre todos los profesionales del club un trabajo interdisciplinario que antes no existía (preparador físico, kinesiólogos, médicos, entrenadores, nutricionista y jugadores) y que fue dando sus frutos, aunque creo que aun hoy debemos seguir mejorando. Específicamente como preparador físico, el aporte creo que se basó en tres pilares fundamentales: calidad de movimiento, velocidad y composición corporal adecuada. Eso creo que potenció todo lo que se venía haciendo desde hacía tiempo de la mano del entrenador actual (Guillermo Tramezzani), que es el motor de todo lo que fue pasando en el club.

Contanos sobre la maestría que estás haciendo en Sevilla. ¿Cómo es tu vida allí?

Estoy haciendo un Máster en Rendimiento Físico y Deportivo, con la posibilidad de acceder a un doctorado en el futuro. Y eso implica que pase muchas horas diarias estudiando, investigando o simplemente leyendo para seguir un proceso de formación muy largo. Hoy es un placer para mí tener como docentes a  aquellos que leía hace unos años (González Badillo, Ribas Serna, López Calbet, Mikel Izquierdo, entre otros). Además, el tiempo libre lo uso para seguir ligado al rugby como entrenador en la Selección Sub18 de Andalucía y en el segundo equipo de Cajasol Ciencias. El resto del tiempo es descanso y viajes… ¡el pasatiempo más lindo que hay!

Publicada el 03/03/2017