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NOVEDADES

“El rock y el estudio no son antagónicos”



Fernando Nicoletti, líder del grupo Villanos, se recibió de psicólogo en la UFLO. 

Llega a la entrevista puntualísimo, algo no tan frecuente tratándose un músico. Sucede que aquí, en la Universidad de Flores, estamos ante el licenciado Fernando Nicoletti, flamante psicólogo recibido en la institución. Pero una vez en la calle no hay fan del rock que no lo conozca como Niko Villano, cantante y fundador de la banda que le dio su apellido artístico. 

Formados en 1995, Villanos grabó seis discos y sus canciones tuvieron alta rotación tanto en la radio como en la televisión. Entre sus hitos está el de haber teloneado a Kiss en el estadio de River, en 1999. El cierre de este año encuentra a Fernando/Niko entre los trámites de legalización del título y la grabación de un nuevo disco. Sobre estos universos paralelos girará la charla.

–Hay un lugar común que dice el rock y el estudio son incompatibles, pero hay casos de bandas cuyos integrantes se conocieron en la facultad, como Soda Stereo o Pink Floyd. ¿Cómo fue tu caso, que empezaste a estudiar con el grupo ya establecido?

–A mí siempre me gustó la mitología y la psicología, pero como lector. Terminé la secundaria y nunca me anoté en ninguna facultad, así que mi primera experiencia universitaria fue en la UFLO. Cuando empecé estábamos en plena gira, pero los fines de semana no se cursa, a lo sumo un taller, así que hay tiempo para todo. No es algo incompatible. Obviamente, hay preconceptos del rock, como que estudiar es careta. Lo que me pasaba es que cuando empecé con el grupo tenía un trabajo part time y ahí no me alcanzaba el tiempo para cursar. Después ya empecé a vivir de la música

– ¿Y cómo diste el primer paso?

–Con el tiempo tuve una especie de vacío existencial. Me iba bien con la banda, pero me faltaba algo. Tenía inquietudes que no tenían que ver con la música. También era un desafío, porque pensé que no iba a pasar del primer parcial: venía de un estilo de vida que es muy libre, bohemio, y tenía que adaptarme a horarios, trabajos prácticos y parciales. Si bien hice la carrera en un periodo corto, no me puse plazos. Por más que nunca voy a dejar de ser músico, tuve un llamado de la vocación. Esto me llenó el alma. Cuando empecé, algunos que me reconocían me preguntaban qué hacía ahí. Se sorprendían. 

–¿Por qué elegiste la UFLO?

–Porque, en la UFLO, Psicología es una carrera estrella, ya que los creadores de la universidad trabajaban en el instituto donde me atendía de chico, el Instituto Privado de Psicología Médica (IPPEM), y conocía a muchos de mis futuros profesores. La universidad comulga con los valores y contenidos de que me interesaban, como, por ejemplo, la psicología de la conducta. Los fundadores son gente muy afín a mis sentimientos y conozco también el costado humano de la facultad, así que era una elección natural. Siempre me sentí en mi casa. 

–Hace un par de años, Villanos tuvo un impasse y dejaron de tocar por un tiempo. ¿Tuvo que ver con que te dedicaras a estudiar?

–En realidad, paramos por motivos personales de cada uno. La banda nos consumió tiempo de nuestra vida, no solo para empezar una carrera sino también para dedicarnos a asuntos familiares. Habíamos entrado en una vorágine de giras y discos, entonces decidimos unánimemente parar un tiempo. Si estás viajando, obviamente te quita tiempo para estudiar, pero tuve compañeros que trabajaban y de ahí iban a cursar, así que no es del todo incompatible. Le podés encontrar la vuelta. Igual, ahora retomamos, estamos grabando un nuevo disco.

–¿La banda pasó por alguna situación de hacer terapia grupal, como sucedió con Metallica (el documental Some Kind of Monster, de 2004, refleja la crisis interna del grupo a través de largas sesiones de psicoanálisis)?

–Hemos hecho terapia de grupo varias veces, acá en este mismo instituto (la entrevista se desarrolla en el IPEMM). Mirá, cuando empecé la carrera, en el grupo me dijeron: “Ahora nos vas a dejar”, como dice el tema de Sandro, “Rock o facultad”. Les dije: “Muchachos, no tenemos quince años”. Algunos entendieron y otros se enojaron, porque estar en una banda es estar de novio con tres o cuatro personas y no siempre los intereses van a la par. Pero como te dije antes, no son cosas antagónicas: son suplementarias. Muchas de las grandes letras del rock tienen contenidos filosóficos profundos.

–Ahora que te recibiste, ¿tenés pensado ejercer?

–Sí, claro. Como psicólogo clínico quiero ayudar a la gente, porque a mí la terapia me ayudó en una etapa muy conflictiva como es la adolescencia, donde mi familia me quería exorcizar de la música. Por eso, a través de la carrera quería devolver algo de lo que me dieron a mí. Yo me siento tanto músico como psicólogo. Tengo varias propuestas de institutos privados de psicología y psiquiatría, y también me gustaría formar algo con ex compañeros.

–¿Creés que alguien puede llegar a atenderse con vos sólo porque sos el cantante de Villanos?

–Si eso pasa, queda en mí demostrarle a ese paciente que una cosa es mi faceta como músico y otra cosa totalmente distinta es mi función profesional como terapeuta. A mí me resultaría hasta gracioso. Si veo que hay una admiración hacia mí muy fuerte, no los voy a poder atender, pero también puede pasar que se genere una alianza terapéutica basada en que el paciente me conozca de otro lado y se pueda abrir.