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La administración del Capital de Trabajo en una Pyme



Una aproximación a la evaluación crediticia. La administración del capital de trabajo es uno de los puntos más álgidos en la administración financiera de la empresa. Los usos y costumbres, el mercado, el producto que comercializamos, todo hace que cada capital de trabajo sea individual. Sobre qué fundamentos y criterios debe trabajarse la política crediticia en las empresas.

 El capital de trabajo neto (CTN).

 

El CTN es el conjunto de bienes, activos y pasivos de corto plazo necesarios para el normal funcionamiento de la empresa. En todos habrá necesitad de efectivo. La contabilidad lo define a partir de sus componentes: Activo Corriente (AC) y Pasivo Corriente (PC), se refiere al plazo de un año contable, durante el cual habremos usado o consumido los bienes que lo integran.

¿Cuáles son esos bienes? AC es el dinero en efectivo o en el banco; disponibilidades - los productos que vendemos; en sus diferentes etapas; las inversiones, un plazo fijo y los créditos por Ventas. El PC, las deudas, cualquiera de ellas.

La diferencia entre el AC y el PC, es el CTN. Si es positivo indica que tenemos bienes suficientes de corto plazo para afrontar los pasivos. Si es negativa, y no podemos corregirla en el corto plazo, es conveniente empezar a buscar alternativas financieras, créditos, refinanciaciones, y hablar con nuestro contador y abogado, antes que llegue a mayores.

Para evitar este problema, es necesario trabajar sobre el presupuesto, el cash flow, el ciclo de efectivo, el ciclo operativo y la administración del crédito.

 El Capital de Trabajo en los Créditos.

 

Los créditos son los préstamos que otorgamos a nuestros clientes, directamente. A pocos días de la fecha factura, o varios con un cheque de pago diferido o un plazo mayor con otra financiación, un préstamo financiero, y que contablemente conforman el rubro créditos por ventas.

Cuando comenzamos una actividad comercial, debemos preguntarnos si vamos a otorgar créditos o no. En ciertos segmentos de la actividad económica, no se puede eludir el financiamiento, usos y costumbres, de la venta. Luego definiremos la Política Crediticia, que debe ser plasmada en un manual de créditos, para que sea conocida por todos los empleados: a quién daremos crédito, monto, plazo, y condiciones. La tasa dependerá del costo del dinero para la empresa de su costo de oportunidad.

Hay que sopesar cuál es el costo de no financiar a los clientes, ¡cuidado!, puedo quedar fuera del mercado. Elegir bien a quién financiar y con cuál instrumento es clave. La evaluación crediticia se realiza habitualmente con un scoring cerrado. Se determina un puntaje para cada sujeto y con ese valor se define monto, plazo y producto. Se evalúa la historia de créditos otorgados, qué tipo de cliente es mejor pagador. Es fundamentalmente… experiencia.

En la evaluación del tipo scoring abierto, se utilizan las 5C del análisis crediticio.

 • Character

 

o Es la calidad personal, la integridad del beneficiario.

o Es su voluntad de pagar, de no engañar

o En este punto son de mucha ayuda las bases de consulta como BCRA. Nosis y Veraz son pagas, ¿pero cuanto más me cuesta un crédito otorgado casi a ciegas…?

 • Capacidad

 

o Es la habilidad empresarial del beneficiario

o El conocimiento del negocio.

o Refleja también su predisposición a emprender.

• Contexto

o Son los factores del entorno social y económico del beneficiario

o Influyen en la proyección de su actividad en el futuro.

 • Capital

 

o Son los recursos aportados por el beneficiario. Representa la confianza de este en el emprendimiento.

Se expresa de múltiples formas:

o capacidades, liderazgo, propiedad intelectual.

o relaciones, grupos de apoyo, posición en la comunidad ...

o financieros.

o materiales equipos, rodados, herramientas …

 • Colateral

 

o Es la garantía que puede ofrecer un beneficiario/a

o Una buena garantía mejora un buen préstamo, pero la mejor garantía no convierte un préstamo malo en uno bueno.

 Si tomamos estos recaudos al evaluar un crédito, si miramos que debemos cobrar la venta y no solo vender, y que un cliente que paga es un producto que debe ser cuidado, mejoraremos sensiblemente la calidad de los créditos que solemos otorgar.

 

Decía mi Papá, relojero de profesión, “… los relojes no se rompen, nacen rotos…”

Un crédito mal otorgado, no se recupera más.

 Por Mg. Miguel A. Siebens. Profesor Asociado y Consultor del Centro de emprendedores Universidad de Flores