UFLO
 Menu
travesti istanbul travesti bursa travestileri

 

NOVEDADES

La influencia romanista en el Nuevo Código Civil y Comercial



Dos investigaciones de la UFLO proponen una mirada al código sancionado en 2014 desde el Derecho Romano, al que los especialistas consideran como la base toda organización jurídica.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Flores encabezados por Mirta Álvarez, profesora y directora de Carrera de la Facultad de Derecho, propone consignar, en dos proyectos, cómo el Derecho Romano influye en el Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.

El primero de los trabajos, que culminó el año pasado, apunta a destacar las raíces romanistas del Código sancionado en octubre de 2014 y que entró en vigencia el 1º de agosto de 2015. “El Derecho Romano –señala Álvarez– es la base del derecho, pero no sólo en los países de base romanista, ya sea Europa y parte de Medio Oriente, y Latinoamérica, que fue conquistada por europeos, sino porque es una manera de concebir el derecho”. 

“En China, por ejemplo, hay un grupo de profesores de Derecho Romano que van a Italia periódicamente a especializarse porque Mao derogó el Código Civil, entonces están trabajando para sancionar uno nuevo. Pero como China comercia con todo el mundo, adoptaron la raíz romanista, para poder entenderse con los demás. Viajaron profesores chinos a Latinoamérica y estudiaron y tradujeron al chino el Código Civil argentino de Vélez Sarsfield y el peruano, que son los que más raíz romanista tienen. China aún no tiene un código civil completo, lo van aprobando por partes: por el momento, obligaciones y contratos, puesto que está abocada al comercio, también algo de familia”, sostiene la investigadora.

Álvarez, que considera a esta rama como “la base de toda organización jurídica”, es vicepresidente por Argentina de la Asociación Iberoamericana de Derecho Romano con sede en Oviedo (España), y en mayo de este año fue designada presidenta de la Asociación Argentina de Derecho Romano.

El objetivo general de este primer estudio fue comprender el origen de las instituciones del Código Civil y Comercial de la Nación (CCyC) para poder determinar el alcance de cada una de ellas. Para esto, los especialistas se entregaron a una exhaustiva lectura de los Libros III y IV del CCyC, lo que derivó en un cuadro comparativo que establecía los cambios e innovaciones más importantes en la legislación en esos libros. Esto permitió definir el origen de las instituciones que se incorporan o que se modifican con relación al Código vigente de Vélez Sarsfield. Como epílogo, los investigadores realizaron un comentario explicativo de la génesis de aquellas instituciones que tienen base romanista.

Los resultados de la investigación sorprendieron a Álvarez y su equipo: “Lo que encontramos fue mucho más de lo que esperábamos. El Código es más romanista que lo que los propios autores consideran. Elaboramos un cuadro con todas las concordancias con el viejo código y sus influencias romanísticas, con bibliografía sugerida para ampliar el estudio de cada una de las normas. Fueron muy pocos los artículos que se dejaron fuera en la segunda etapa del proyecto por no tener raíz romanista. Quedó un trabajo muy prolijo, con el que tuvimos la suerte de tener mucha presencia en eventos científicos y publicaciones en México y en Brasil”. 

Pero el Derecho Romano es una fuente inagotable de matices, por lo que los investigadores ya están trabajando en otro proyecto. En este caso, la mirada romanista será sobre los derechos de familia. “Es un proyecto distinto al anterior, ya que en Roma hubo muchos cambios, y también en nuestro país, con el matrimonio igualitario y el nuevo código”, detalla Álvarez, quien en la UFLO también coordina un centro de investigaciones romanísticas y un congreso anual.

“Pero hay instituciones nuevas incorporadas, como las uniones convivenciales, que tienen que ver con el matrimonio primitivo romano. Es cuestión de enlazar y encontrar los resortes para seguir profundizando el estudio de lo que pasaba hace mucho siglos con una relación de hecho que se llamaba matrimonio, que no era una institución ni un acto jurídico como en la actualidad. Hay temas como, por ejemplo, la tutela o el divorcio, que no han variado tanto, en los que encontramos raíces romanistas”.

Publicada el 24/10/2017